Sesgos: cuando el cerebro nos traiciona

Sesgos: cuando el cerebro nos traiciona

Por: Rodolfo Rico

¿Por qué la gente se empeña en difundir falsedades? Para empezar, porque de verdad cree en ellas. Porque coincide con lo que cree de las cosas, no importa que no sea cierto.  A esto se le llama sesgo cognitivo, una interpretación errónea e ilógica de la realidad a partir de la información disponible.

Los sesgos cognitivos son atajos que usa nuestro cerebro para tomar decisiones de manera más rápida y que en tiempos más difíciles, como en los que había que cazar cada comida (o nos cazaban a nosotros), nos salvó la vida como especie.

Dos teorías explican

Hay además dos teorías que intentan explicar estos y otros sesgos. La teoría del razonamiento motivado y la teoría del procesamiento dual.

La teoría del razonamiento motivado. Somos más proclives a creer en lo que ya creemos. A identificar en las informaciones que recibimos lo que encaja con nuestras creencias, opiniones y gustos. Hacemos un análisis emocional de la información que nos llega. Le vemos las cinco patas al gato cuando no creemos en una información y arrimamos la bola al mingo cuando creemos que de alguna manera nos confirma nuestras creencias.

Los seres humanos tendemos a procesar la información de tal manera que encaje con un objetivo predeterminado. Esas son razones para creernos una noticia falsa: se parece más a lo que uno cree.

La teoría del pensamiento dual. Tenemos un cerebro con dos sistemas. Cada uno con una velocidad diferenciada. El sistema 1, es intuitivo. automático y rápido. El sistema 2 es analítico, más lento y requiere de más esfuerzo. El sistema 1 es el que nos emparenta más con los animales, el de la sobrevivencia, el de las asociaciones rápidas, identifica amenazas. El sistema 2 está asociado a la elección, es reflexivo, requiere de esfuerzo, es serial, reglado, consciente y deductivo. 

El sistema 1 y 2 siempre están ambos activos, aunque el 1 es el que primero responde y sólo si es necesario el 2 entra en el juego. Aunque es un proceso de constante interacción en el que el sistema 1 hace sugerencias al sistema 2 y éste es capaz de llamar la atención sobre el sistema 1 para convertir algo usualmente de accionar automático a analítico.

Las noticias falsas usualmente están construidas y tituladas para llamar la atención, para activar nuestra intuición y emocionalidad. Se aprovechan de nuestra economía cognitiva.  Esa es una de las razones por las cuales se difunden tan rápidamente y activan nuestros más variados sesgos.

  • Sesgo de confirmación. Cuando algo corrobora nuestras creencias lo aceptamos con mayor facilidad. Siendo más bien escépticos con las ideas contrarias.
  • Efecto Forer. Es la tendencia a tratar las tendencias vagas y generales como si fueran específicas y detalladas. Por esto es que los horóscopos son un éxito.
  • Correlación Ilusoria. Es la tendencia a asumir que hay una relación entre dos situaciones. Generalmente, una ocurrida luego de la otra.
  • Heurística de disponibilidad. Cuando algo es más reciente, te puede parecer más importante y lo usas como referencia principal para tomar una decisión.
  • Sesgo de autoridad. La razón por la que ves un logo o la mención a un referente en una fake news es porque es que, si hay confianza en una autoridad, tiendes a ser menos críticas con lo que dice.
  • Efecto de subirse al carro. Con frecuencia nos plegamos a las opiniones que predominan en nuestro entorno. Y nos cuesta más ser críticos.
  • Pendiente resbaladiza. Es la tendencia a llegar a conclusiones que no parten de premisas precedentes.
  • Efecto halo. A partir de una característica generalizamos sobre un objeto o persona. Si alguien es apuesto, asumimos que nos parecerá atractivo de otras maneras, que será bondadoso.
  • Sesgo de autoridad. La información es más creíble según la credibilidad del informante, independientemente de su veracidad. Se usa mucho en la redacción periodística para darle credibilidad a las informaciones y, por supuesto, en las noticias falsas.

Referencias:

Sanz Blasco, R.; Carro de Francisco, C. (2019). Susceptibilidad cognitiva a las falsas informaciones, en Historia y comunicación social. 24 (2), 521-531En Twitter la información falsa corre más deprisa que la verdad. (s. f.). Agencia SINC. Recuperado 30 de marzo de 2020.