Periodismo en pandemia: un año y medio de aprendizajes

El 13 de marzo de 2020 Nicolás Maduro decretó Estado de Excepción y de Alarma en Venezuela ante la detección de los primeros casos de COVID-19 en el país. A partir de entonces, la vida cotidiana cambió para todos, como ya venía ocurriendo en otros países. El confinamiento mudó las oficinas para los hogares y pronto el teletrabajo sustituyó las labores presenciales de muchas profesiones y oficios, entre ellos, el periodismo.

Tras un año y medio de trabajo en pandemia, el Observatorio Venezolano de Fake News entrevistó a cuatro periodistas sobre los aprendizajes laborales que el contexto pandémico les ha dejado. Enfrentar los retos para verificar hechos a los que no pueden asistir presencialmente; sortear las restricciones en el acceso a fuentes oficiales de información y contrastar las inconsistencias en los datos que estas ofrecen; hacer más periodismo interpretativo, de análisis e investigación y fortalecer las redes de contactos con fuentes informativas y colegas son los principales aprendizajes que estos comunicadores sociales enumeran.

Aprender a verificar e investigar a distancia

Alexander Olvera, periodista en el estado Cojedes, asegura que el principal aprendizaje profesional que ha tenido durante la pandemia es reforzar sus métodos de verificación de informaciones a las que solo tiene acceso a través de redes sociales y de mensajería instantánea. 

“El periodista debe confirmar, verificar y contrastar la información antes de publicarla, más aún en este contexto de pandemia donde ha aumentado la cantidad de bulos y de noticias falsas que la gente difunde a través de distintas plataformas digitales. Personalmente he aprendido que debo ser mucho más perspicaz, desconfiar de todo hasta tanto no lo haya verificado”, dice quien labora para medios regionales y es corresponsal del Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS Venezuela).

Nayrobis Rodríguez, periodista freelancer y también corresponsal de IPYS Venezuela en el estado Sucre, coincide con Olvera en la importancia de reforzar la verificación de hechos o fact-checking en tiempos de confinamiento por la pandemia. Añade que ante la desinformación o poca fiabilidad de las informaciones suministradas por las fuentes oficiales sobre la COVID-19, ha aprendido a hacer más periodismo de investigación para hallar la verdad y contrastarla con los datos emitidos por fuentes gubernamentales.

“Desde el inicio de la pandemia hubo dificultad para comparar cifras oficiales con lo que realmente se estaba viviendo en los hospitales. Sin embargo, se pudo comprobar de manera extraoficial que las cifras no correspondían a la cantidad de decesos causados por COVID-19 y tampoco a la cantidad de contagios. El periodismo aquí implicó la búsqueda de fuentes alternas a las oficiales para poder saber en realidad qué estaba ocurriendo. Tuvimos que hacer más periodismo de investigación”, asegura Rodríguez.

Más análisis y mejor conexión con las fuentes

Explicar a las audiencias lo que ocurre sobre algo que es desconocido para todos, como es el caso de un nuevo virus y la también nueva enfermedad que causa, implicó un mayor desarrollo del periodismo de interpretación y análisis. El breaking news pasó a un segundo plano cuando comenzó a desarrollarse la pandemia y en su lugar los periodistas se esforzaron por contextualizar y explicar mejor las informaciones que emitían, aunque no fueran primicia.

José Gregorio Rojas es corresponsal de VPI TV en el estado Mérida, así como locutor de emisoras locales. Asegura, como los otros colegas, que la verificación de cifras y hechos asociados a la pandemia también ha sido uno de los mayores retos en el ejercicio de su profesión durante estos 18 meses de COVID-19. Por trabajar en un medio audiovisual, cuenta que tuvo que aprender a explicar mejor a sus fuentes informativas la importancia de que le enviaran videos con declaraciones, grabaciones que antes del confinamiento él podía ir y hacer directamente.

“En Mérida tenemos la particularidad de que los voceros principales no suelen enviar videos con sus declaraciones, quizá por las fallas de conectividad, los cortes eléctricos, entre otras dificultades. Esto complicó el trabajo sobre todo al comienzo de la pandemia, pero a su vez me ayudó a sentar mejor las bases de mis relaciones con las fuentes. Esto fue muy importante para que ellas entendieran la importancia que tiene para la población la información que los voceros pueden suministrar”, dice Rojas.

Teletrabajo y reporterismo desde casa

Dayrí Blanco, periodista en el estado Carabobo, señala que el principal reto en su caso fue aprender a cambiar la dinámica de trabajo, ya que antes de la pandemia salía todos los días a cubrir hechos noticiosos en la calle, pues es periodista de diarismo en El Carabobeño y también lo era en el medio en línea Caraota Digital. Coincide con los demás entrevistados en que la falta de información oficial sobre la COVID-19 ha sido una de las principales dificultades para la prensa.

“Desde junio de 2020 el gobernador del estado, Rafael Lacava, no da información regional sobre la pandemia. No hay manera de entrevistar a ningún vocero oficial acá. En cuanto a la dinámica de trabajo, en estos momentos, después de un año y medio de pandemia, yo solo salgo una o dos veces a la semana a la calle, por protección sanitaria y también por escasez de combustible. Este ha sido a la vez que un reto, un aprendizaje profesional y personal, ya que ahora pienso más en cuidarme y cuidar a mi familia”, cuenta.

Sobre el teletrabajo, Blanco dice que esta modalidad le ha permitido fortalecer redes de contactos con fuentes de información y redes de apoyo entre colegas y otros profesionales, para poder cumplir con la labor que antes hacía de forma presencial.

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