Los resortes de la fakenews y su dinámica comunicacional: viralización vs. verificación

Los resortes de la fakenews y su dinámica comunicacional: viralización vs. verificación

jESÚS MARÏA AGUIRRE

Caracterización del fenómeno

El fenómeno de la fakenews no es distinto de la difusión de las pseudoverdades referidas sobre todo a hechos noticiables. La novedad actual se basa principalmente en la magnitud que ha adquirido y la velocidad de difusión, gracias a la NTIC, en una cultura de posverdad.

Las cinco claves de su comprensión remiten a otras tantas estratagemas de influencia comunicacional, potenciadas por los nuevos conocimientos psicosociales y telemáticos.

Excepción hecha de las informaciones erróneas, pero no intencionadas, veamos sus características;

1.- Son informaciones falsas que por su verosimilitud se hacen creíbles.

Pueden referirse a fuentes, datos, hechos, personas, circunstancias y, en general, a todo asunto susceptible de ser noticia, aunque solamente su productor intencional -individual o institucional- sabe, en principio, de su falacia total o parcial.

El fakenews más eficaz es el que no se detecta o se reconoce tardíamente una vez de haber producido sus efectos.

2.- Se configuran bajo narrativas y encuadres (frame) interpretativos, orientados a destruir al oponente (ideológico, político, económico o social).

Aunque, el periodismo distingue entre hechos y opiniones, en la dinámica polemista meramente la selección de determinados datos o hechos, corroborado o no, incorpora los sesgos inherentes a las visiones de los actores sociales, que propugnan la hegemonía de una interpretación sobre la del contrincante. Las situaciones electorales y geopolíticas presentan las condiciones más permeables para reproducirlas (Alandete, 2019).

3.- Utilizan los recursos retóricos de seducción y argumentación sofísticos.

Más que nunca hoy, en la era de la sobreabundancia de información, el bien más escaso es la atención, y a su captación se dirigen todas las experticias acumuladas no solamente en la retórica tradicional y la sofística, sino en la propaganda y publicidad modernas.

4.- Manejan dispositivos temáticos similares a los del rumorología:

  • El complot clandestino para tomar o retomar el poder.
  • Las penurias o racionamientos provocados artificialmente.
  • El miedo a los extranjeros y a las minorías mal integradas culturalmente.
  • Las enfermedades, los vicios privados y el enriquecimiento fraudulento de los poderosos. (Allport y Postman, 1973).

Sin embargo, su amplitud temática no tiene restricciones, pues cualquier dato es susceptible de ser transformado en fakenews por su tratamiento sensacional.

5. Recurren a los algoritmos programados para la viralización.

Dicha estrategia incluye la visibilización máxima, expansión en cadena y reproducción exponencial por viralización https://es.shopify.com/blog/viralizacion-de-contenidos-todo-lo-que-debes-saber

Su misma velocidad y la respuesta automática a las posibles réplicas la blindan ante la crítica (Aguirre J.M. 2015: 25-38).

Los retos de la verificación

Como he señalado al principio, la novedad de la fakenews consiste en el ritmo de su producción y la velocidad de transmisión, es decir de su rapidización, basada en los algoritmos antedichos y medida por su “growth hacking” (K = i*c).

La rapidización, aplicada a la aceleración de los cambios tecnológicos, y, en general, a los procesos de innovación, producción, difusión y consumo, es un término metafórico inspirado en los rápidos y caídas de los ríos para dar a entender los saltos de velocidad respecto al flujo normal de la corriente de agua, es decir, su carácter exponencial. Pero la metáfora de la viralización va más allá al aplicar los modelos epidemiológicos a la difusión y detección de memes y otros micromensajes de gran impacto emocional (Wang, Lin &Brendan, C.Wood, 2011.

La catástrofe de la Lehman&Brothers fue una prueba de la manipulabilidad de los clientes con datos imprecisos sobre la calidad de las acciones subprime y la seducción de las ganancias rápidas en una etapa en la que solamente en el mercado de valores de Estados Unidos unas dos terceras partes de unos siete mil millones de acciones, cambiaban de propietarios en tiempo real con algoritmos de los ordenadores. ¿Quién puede fiscalizar y detectar errores o fraudes de todos los agentes o de los programadores de los algoritmos en todas las operaciones mundiales de la bolsa?

Pensemos ahora en todos los flujos mundiales noticiosos, solamente medibles en exabytes mensuales, intercambiados privada o públicamente en Internet, con equipos dedicados a generar trolls o fakenews a través de las plataformas de la Web, e-mail, data, Internet-video o “file sharing”, y, en general, RRSSS, para hacernos una idea de la dificultad que entraña separar, como diría el Evangelio, el trigo de la cizaña.

Una dificultad no menor es la que entraña la diversidad lingüistica de las regiones, que no se resuelve con la traducción automática, sea porque muchas lenguas minoritarias no cuentan con las respectivas bases de verificación, sea porque la traducibilidad es aún muy imperfecta. Aunque la producción inglesa domina el panorama, no se pueden minusvalorar los espacios chino, árabe, ruso y latino.

A la especialización lingüística hay que sumar la especialización sectorial de los campos diferenciados de la economía, en la que los datos numéricos son fundamentales, y cualquier noticia sobre indicadores de inflación, valores de la bolsa o cambio monetario; de la política, a menudo centrada en las murmuraciones sobre nombramientos gubernamentales, en la confiabilidad de las encuestas; y, así en otras áreas de la diagnosis social sobre igualdad, de los reportes epidemiológicos de salud, del mundo deletéreo del espectáculo, etc.

Y, no debemos olvidar que su profundidad (“Deep news”) introduce una variable de opacidad aun mayor, sobre todo cuando concierne al ámbito de los derechos humanos, delitos de lesa humanidad y ciberataques bélicos. https://lab.witness.org/projects/synthetic-media-and-deep-fakes/

Según las estimaciones de la consultora Gartner, en 2022 el público occidental consumirá más noticias falsas que verdaderas. Además sus expertos han concluido que tienen un 70% más de probabilidades de ser replicadas que las noticias veraces y las noticias verdaderas tienen que ser hasta seis veces más largas que las falsas para poder alcanzar a 1.500 personas. Queda, pues, claro que los plazos necesarios de reacción argumentada o justificada para rebatir la falsedad implican una ralentización de la denuncia, de la rectificación y del contraataque.

https://www.elmundo.es/papel/futuro/2018/09/12/5b97cc7f22601d761e8b45d0.html

Si, además, por verificación entendemos no solamente desatar las alertas de la mera autentificación de las fuentes, sino la aplicación de los criterios de una comunicación verdadera, es decir, objetiva, significativa y válida, los parámetros de discernimiento y los protocolos correspondientes de veracidad cambian notablemente (Martín Serrano, 2002, pp. 251-260). La autentificación de una sola noticia -su facticidad-, en un medio único puede requerir poco tiempo de observación, pero el seguimiento de un racimo o una masa de informaciones exigen plazos más largos. Y si a ello agregamos el análisis de completitud, exigido por el afinamiento de la adecuación de cada uno de los componentes (5 W periodísticas: quién, qué, dónde, cuándo, cómo y por qué ) puede conllevar el periodo de una investigación. La simulación, el anonimato, la ironización y otras transformaciones discursivas junto con la manipulación morfológica audiovisual, nos llevarían todavía a un campo más intrincado, más propio de detectives que periodistas.

Por otra parte la relación entre tiempo de viralización versus el de verificación depende principalmente de tres factores: el volumen informativo de noticias, la diversidad de las plataformas y la complejidad o profundidad de los mensajes. Es obvio que el diseño del programa de viralización conlleva un tiempo de ingeniería informática, pero una vez desarrolladas las rutinas, su tiempo de aplicación depende del número de alimentadores de mensajes y del ritmo de actualización de las notas, pues entran en diversos grado el factor humano manual o automatizado.

Si, encima, la comunicación móvil de la 5G está diseñada para ser entre diez a 50 veces más rápida que las redes 3G y 4G existentes, el nuevo escalamiento tecnológico obstaculizará aún más la posible observación y capacidad de respuesta de los softwares, que siempre proceden con rezago con respecto a las innovaciones y a los programas nocivos.

En las actuales circunstancias no deja de ser un señuelo engañoso la promesa de la detección automática al estilo de los programas antivirus, ideal de los sistemas programados, aunque en esa dirección van los manuales de verificación para expertos, cuyo procedimientos se actualizan día a día (Tschiatschek, 2018).

Solamente los gobiernos y las grandes instituciones pueden permitirse el lujo de mantener unidades de análisis con un monitoreo de imagen constante o con auditorías eventuales, y esta práctica implica el seguimiento sistemático de los mensajes que les conciernen a un alto costo.

El tiempo que la mera detección de una noticia le puede llevar a un experto apenas unos minutos, según las dimensiones del corpus o texto, al neófito le podría costar horas, pues supone manejar muchas variables contextuales. No hablemos ya del análisis acucioso de mensajes complejos multimedia, en que hay que desglosar las capas visuales o detectar las combinaciones espúreas de mensajes de audio y video.

  • Desconfiar de titulares muy llamativos,
  • Observar la URL ya que puede imitar la de sitios web reales,
  • Confrontar la información con otras fuentes,
  • Verificar la fecha de la publicación,
  • Explorar la información del autor,
  • Observar la fotografía de la noticia,
  • Dudar cuando se vean indicios con fines comerciales que redirigen a otros sitios,
  • Diferenciar sitios humorísticos o de entretenimiento de portales de noticias.

La relación entre tiempo de viralización versus el de verificación depende principalmente de tres factores: el volumen informativo de noticias, la diversidad de las plataformas y la complejidad de los mensajes. Es obvio que el diseño del programa de viralización conlleva un tiempo de ingeniería informática, pero una vez desarrolladas las rutinas, su tiempo de aplicación y evaluación depende del número de alimentadores de mensajes y del ritmo de actualización de las notas de replicación , pues entra en juego el factor humano. A la inversa el proceso de verificación puede entrañar desde los niveles más altos de desencriptación de los algoritmos y sus rutas de viralización hasta el desvelamiento de la falsedad e inexactitud de los datos en forma manual o automática.

Por fin, no podemos obviar el clima cultural de posverdad que favorece los dinamismos perversos de la fakenews, fomentados por los grupos de poder. En la sociedad posverdad que describe el filósofo Julian Baggini en su ensayo, vivimos en burbujas en las que la mentira se disfraza de verdad. Su defensa a menudo toma la forma de batallas para defender verdades particulares que nos dividen.

Al final del camino: La clave para combatir las fake news está en una correcta alfabetización no solamente informática, sino mediática en la Sociedad Red y a ello puede coadyuvar la generación de comunicadores independientes y observadores insobornables.

FUENTES CONSULTADAS:

– Aguirre, Jesús María (2015) “Nuevos dinamismos en los procesos de producción informacional”. En: Comprender la Sociedad Red. Centro Gumilla. Caracas, pp. 25-39).

– Alandete, David (2019 ) La Fakenews un arma de destrucción masiva. Ed. Planeta

https://www.facebook.com/EDICIONES.DEUSTO/

https://www.alandete.com/

-Baggini, Julián (2018 ) Breve historia de la verdad. Ed. Ático de los libros.

– Edwards, D. y Cromwell, D. (2011) Los guardianes del poder. El mito de la prensa progresista. Ed. Txalaparta, Tafalla.

– Gordon W. Allport y Leo Postman (1973) Psicología del rumor. Editorial Psique-Buenos Aires.

– Gutiérrez, Jeanfreddy (2018) “Fakenews en Venezuela: laboratorios, abuso de poder y propaganda en pasticho”. Revista Comunicación, N° 182, 2° trimestre, Centro Gumilla, pp. 95-103.

– Martín Serrano, Manuel (2002) “Verdad y falsedad en la comunicación humana”. En: Teoría de la Comunicación. Ed. Mc Graw Hill, Madrid.

– Otto, Max (2010) El crash de la información. Los mecanismos de la desinformación cotidiana. E. Ariel. Madrid.

– Pérez Rosas, Verónica & Kleinbert, Bennett et alii (2017) https://www.researchgate.net/publication/319255985_Automatic_Detection_of_Fake_News/citation/download

-Silverman, Craig (2016 ) Manual de verificación: una guía definitiva para verificar contenido digital al cubrir emergencias. Edited bay Craig Silverman.

– Tschiatschek Sebastian et alii (2018) Fake News Detection in Social Networks via Crowd Signals. WWW 2018, April 23-27, 2018, Lyon, France.

– Wang, Lin &Brendan, C.Wood (2011) An epidemiological approach to model the viral propagation of memes.Applied Mathematical Modelling

Volume 35, Issue 11, November 2011, Pages 5442-5447

ALGUNOS MANUALES

http://verificationhandbook.com/downloads/manual.de.verificacion.pdf

https://www.crunchbase.com/organization/cyabra#section-overview

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