Las multitudes virtuales: Sujetos de las FN

Las fake newspueden definirse como “información fabricada que imita noticias y contenidos de medios de comunicación social en cuanto a su forma, pero no en su proceso organizativo o intención” (Hernández, L. 2020), su objetivo es manipular a la opinión pública para afectar y falsear la percepción del entorno, legitimar un punto de vista o perjudicar a una persona o grupo. Es un proceso cada vez más frecuente que invade la vida cotidiana usando como vehículo principalmente las redes sociales y la plataforma WhastApp.

La magnitud y velocidad en la difusión y por tanto el alcance, afecta e interesa a diferentes áreas: la política, la economía, las relaciones internacionales y los conflictos contemporáneos. Pero, ¿qué hace a las audiencias rebotar una noticia sin la reflexión mínima o por qué no se detiene la propagación de una noticia falsa? Este artículo intentará presentar unas ideas al respecto, tomando como marco la comunicación política y la psicología social.

Las fake news (FN) se compran como verdaderas y se apoyan en: el uso masivo de las redes sociales y grupos de WhatsApp, la posibilidad de interactuar y responder a esa FN, que no se cuestiona la credibilidad de la información, las personas se ocultan en el anonimato y la falta de sanción por parte del origen y de quien la comparte, la pérdida de espacio de los medios tradicionales por el uso de los teléfonos, la preferencia de las personas de usar estos dispositivos para informarse, y al tener un uso masivo, hace que una FN esté en los teléfonos de millones de personas en pocas horas.

Es tan poderoso el alcance que se toma como estrategia en la comunicación política y se usa deliberadamente porque atraen la atención de las personas en general y simpatizantes de sus intereses y valores políticos. Pero no solamente se usa en los tiempos de campañas electorales sino en otros momentos y lo usan  grupos dirigidos por ciudadanos, empresas y hasta por los gobiernos que aprovechan la asimetría del poder y la información con distintos fines.

Ahora bien, esas noticias fraudulentas ponen en riesgos diferentes aspectos de la vida privada, en especial aspectos de la vida pública como las comunicaciones políticas con la posibilidad de influir en los electores, como veremos en los ejemplos que se presentan más adelante. Si bien el uso de internet ha estimulado y fortalecido el dialogo político porque incentiva el sentido de comunidad o grupos virtuales que comparten valores, intereses y preocupaciones similares, es decir, conforma cibergrupos que comparten información que les resultan relevantes, sin embargo, no todo lo que se comparte es información cierta.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Federal de Minas Gerais, reseñado por Monnerat (2019), sobre la divulgación de FN sobre temas políticos en grupos de WhatsApp, encontraron que ese tipo de noticias atrae más la atención de las personas y que causan discusiones más largas que otros contenidos, en especial, cerca de los periodos electorales.

Las FN destacan en el año 2016 en el ámbito político internacional.  Presentaré varios casos de manera resumida:

  1. El informe publicado por The Washington Post (en enero de 2018), que presentó 2140 noticias falsas o engañosas, con un promedio de 5,9 declaraciones diarias emitidas por el presidente Donald Trump, según la base de datos de The Fact Checner que analiza todas las declaraciones sospechosas. Quienes analizaron el caso, no solo resaltan que el presidente Trump mintió, sino que la suma de esas declaraciones creó un contexto de historias falsas, que se refuerzan mutuamente y estimularon miedos de las personas hacia los inmigrantes y la inseguridad, para presentarse luego Trump como el salvador de una nación en grandes problemas.
  2. Otro caso, relacionado también con las elecciones de USA-2016 y las posibles influencias de la FN, es el uso de las redes sociales por parte de Rusia para perjudicar la imagen de Hillary Clinton e inclinar los resultados a favor de Trump. Según WikiLeaks y agencias internacionales de Estados Unidos, los piratas informáticos rusos obtuvieron emails del Comité Nacional Demócrata sin autorización que pudieron ser vistos por más de 126 millones de personas.
  3. También fueron decisivas las FN en ese año, en el referéndum sobre la permanencia o no del Reino Unido en la Unión Europea, popularmente conocido como Brexit. Aquí, al menos dos reclamos tomaron protagonismo en la opinión pública con base “a ataques engañosos” vinculados a la posible invasión de 12 millones de inmigrantes turcos al Reino Unido (RU) y el deterioro del sistema de salud del RU por el financiamiento al sistema de salud de la Unión Europea.
  4. Más recientemente, en el ámbito latinoamericano, podemos citar el caso de las elecciones de Brasil en 2018. Como primer punto en esta contienda se destaca la disminución del tiempo de campaña electoral de 3 meses a 45 días y la enorme divulgación de FN, que llevó al Tribunal Superior Electoral a proponer un acuerdo contra la divulgación de noticias falsas, donde se negaron a firmar algunos candidatos de la disputa electoral. 

Por otra parte, el uso de las FN se lee en un contexto donde se agregan otros discursos, algunos de tipo incendiario y estrategias muy bien pensadas que apelan a las emociones como odio, rabia, desprecio, miedos e intolerancia entre la población, que no van a estimular el discurso político productivo sino que buscan desmovilizar y destruir al oponente.

Podemos formular varias preguntas derivadas de esta revisión: 1) ¿son las FN realmente efectivas en su objetivo? 2) ¿las personas pueden ser mal informadas o desinformadas? 3) ¿se puede corregir posteriormente la distorsión política o revertir el efecto causado por las FN? 4) ¿por qué las personas se hacen eco de esas FN? Yo trataré de escribir unas líneas esclarecedoras, desde la psicología social y los comportamientos colectivos, en relación a la última pregunta.

Psicología social y FN

Unos primeros señalamientos, desde la Psicología Social, explican el uso de las FN y su divulgación, apuntando a nuestra necesidad de decir mentiras y engañar a los demás. Keyes (2004) lo llama “deshonestidad situacional”. Esto se refiere a la pertenencia a diferentes contextos de comunidades y fidelidades que incluyen valores éticos, es decir, pertenecemos a diferentes contextos con diferentes grados de honestidad, que depende de nuestra conexión con las personas de esas comunidades. También señala el anonimato, la incertidumbre y la diversión como elementos estimuladores de mentiras. Keyes comenta que puede resultar más divertido decir mentiras que verdades.

Por su parte, Margaret Heffernan (2012) se apoya en el concepto de “conformidad”, es decir, resulta más fácil seguir la corriente de los demás que hacer nuestras propias evaluaciones. En sus trabajos, la autora demuestra cómo preferimos la conformidad antes que la verdad aún en condiciones simples, convirtiéndose luego en un hábito que afecta la vida cotidiana. Lo llama instinto de conformidad.

Los argumentos más numerosos provienen de las teorías del procesamiento de información y sesgos de disponibilidad. Las informaciones erradas permanecen disponibles en la memoria a pesar de la aparición de otras informaciones más recientes, aun cuando las nuevas sean verdaderas. Ante cualquier activación automática de informaciones, aparecerán tanto las erradas como las más recientes y verdaderas e implicará un procesamiento estratégico de la memoria. Se pueden imponer unas u otras, lo que señala fallas y sesgos en la memoria estratégica.

Estas explicaciones se quedan en una dimensión cognitiva; sin embargo, tenemos otras propuestas que incorporan los elementos motivacionales,  emocionales, opiniones y actitudes preexistentes en el procesamiento de información. Por ejemplo, Ecker y otros (2004) sostienen que las personas tienen motivaciones para creer una versión de los hechos en detrimento de otras, indicando que tienen una motivación intrínseca para resistir la corrección de su postura, también llamado “razonamiento motivado”.

Por su parte, Kahneman (2012) y Giglietto (2016) consideran que hay una tendencia a considerar informaciones verdaderas, las que confirman nuestra verdad, o las más parecidas a nuestras ideas preestablecidas. También hacen revelaciones sobre la influencia en el tiempo de las impresiones intuitivas sobre nuestro pensamiento y nuestra conducta.    

Resulta apropiado incluir unas líneas sobre aportes más recientes de Kahneman, psicólogo, Premio Nobel de Economía en el año 2002. En su libro Pensar rápido, pensar lento, que plantea el tema del funcionamiento del pensamiento, nos permite tomar otros elementos teóricos para comprender el funcionamiento de las audiencias de las FN. El autor, nos presenta un modelo con dos sistemas. El sistema uno: es rápido, intuitivo y emocional, incluye el pensamiento intuitivo conformado por el pensamiento experto y el heurístico, así como las actividades mentales automáticas de la percepción y la memoria. Por ser automático trabaja con poco o ningún esfuerzo. El sistema dos: es más lento, deliberativo y lógico. Al tomar decisiones se activan los dos sistemas, pero la tendencia es a imponerse el sistema rápido sobre el lento porque éste último implica esfuerzo y pensar en muchas cosas a la vez. Finalmente, el autor nos sitúa en el viejo dilema: razón vs emoción.

El papel de las emociones, las desarrolla Acosta (2020) en un capítulo del libro La mentira en la censura, coordinado por Mariela Torrealba y Andrés Cañizález. Allí describe las diferentes propuestas teóricas sobre las emociones primarias y secundarias, y afirma que las FN apelan a las emociones básicas o primarias.

Las FN no buscan que el lector analice e identifique fuentes; por el contrario, apunta a la respuesta rápida, impulsiva y fisiológica, a la activación de energía a través de la imagen y la emoción. Solo necesitamos hacer la noticia atractiva para que la audiencia reciba el estímulo que le resulte significativo y responda compartiéndola, realmente el esfuerzo que se busca en la audiencia (la Respuesta) es poca. Si se logra asociar la FN con respuestas de emociones básicas de la audiencia (en especial rabia, miedo o alegría) el éxito está garantizado.

Las multitudes son los sujetos de las FN

Las multitudes se incluyen dentro del estudio de los comportamientos colectivos. Este se ha definido como la reacción de un grupo ante una situación. Son ejemplos de multitudes: manifestaciones, revueltas, protestas, disturbios, linchamientos, pero también la propaganda, el pánico, los rumores, las modas y ahora el efecto viral de una noticia falsa que al ser compartida por un grupo de personas se comportan como una multitud, ese es el sujeto protagonista de las FN. En realidad tenemos dos sujetos: quien da origen a la noticia falsa por un lado, y el grupo mayor, o grupo objetivo por el otro, que se encarga de compartirla sin reflexión alguna. Me centraré en el segundo, ¿Por qué sucede esto?

Los sujetos de las FN son una multitud en un espacio virtual, por tanto son una multitud virtual. Como las multitudes tradicionales, sus miembros rara vez se conocen, no tienen normas, objetivos, ni liderazgos, controles formales, estructuras ni pautas a seguir por sus miembros.

Entre sus características tenemos: la acción está bajo el anonimato, lo que oculta el sentido de individualidad de los miembros y estimula sus impulsos. Por ejemplo, a algunos de nosotros nos provoca hacer cosas o decir mentiras, mas, ese comportamiento es sancionado socialmente; pero al ocultarnos en el grupo podemos dar rienda suelta a los impulsos.

Las masas son impersonales y la interacción puede darse con otros grupos sin tomar en cuenta quiénes son esos individuos o sus sentimientos. Son inestables, no existe la noción de tiempo, carecen entonces de pasado y futuro, cada fenómeno de FN conforma una nueva comunidad virtual, activan diferentes personas que se convierten en una nueva masa o multitud. Cada uno de nosotros puede participar en tantas multitudes virtuales como FN nos llame la atención.

En consecuencia hay una mayor amplificación interaccional, los miembros se estimulan y responden mutuamente, lo que aumenta la intensidad y alcance de la FN. En este caso es mucho más fácil la interacción, porque se trata solo de reenviar o compartir, es una respuesta automática que requiere muy poco esfuerzo, no necesita aprobación, pero tampoco recibe desaprobación o sanción social. Incluso algunas personas pueden comentar o agregar algún elemento a la noticia falseada, generando un efecto de bola de nieve o ir captando otras atenciones.

La incertidumbre o situaciones percibidas como amenazantes o de cambio, estar bajo presión o temor también estimula el fenómeno de compartir las FN. Cuando esas son las condiciones presentes en el contexto, las multitudes son más propensas a actuar que cuando las personas están tranquilas, con menos problemas o con información cierta.

En relación a las emociones, las multitudes son altamente sugestionables, irracionales y por tanto, permeables a las emociones. ¿Cuáles? las primarias o básicas, que son las más poderosas, se estimula el contagio emocional y nunca se confiesa un sentimiento de culpa después de compartir una noticia falsa a pesar de las consecuencias que ello pueda generar.  

En resumen, las personas que participan en la propagación de las FN conforman una multitud virtual, es un fenómeno completo, inestable, irracional y sugestionable. Los ambientes con alta incertidumbre, amenazantes y de cambio son los que propician este fenómeno y siguiendo la propuesta de Kanheman, las multitudes estarían funcionando con el sistema uno: el rápido, intuitivo y emocional. Por eso, son poderosas y se usan en la competencia electoral. ¿Desleal? Será objeto de otra discusión.

¿Quiénes no participan de este proceso y no forman parte de la multitud? Las personas que logran responder de manera lenta, reflexiva y lógica, logran dominar la respuesta automática y las emociones primarias, y han pasado a un estado deliberativo complejo, con predominio de argumentos y emociones secundarias o sociales.

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