Humorismo, sátira y falsas noticias: el caso de la falsa portada del diario El Nacional

Humorismo, sátira y falsas noticias: el caso de la falsa portada del diario El Nacional


LUISA TORREALBA MESA

@torrealbamesa

La libertad de expresión implica la posibilidad de manifestar ideas y pensamientos de “toda índole”, es decir, implica la divulgación de expresiones que pueden o no ser agradables para determinados actores sociales.

Históricamente este derecho ha tenido entre sus grandes adversarios a integrantes de los poderes establecidos, que intentan silenciar o impedir cualquier expresión, que pueda resultar crítica hacia ellos y poner en peligro su continuidad o estabilidad en las posiciones de poder que ocupan. Así, por ejemplo, un actor político que ocupa un cargo público, puede intentar ocultar informaciones sobre irregularidades, actuaciones antiéticas u omisiones para la atención de problemas, cometidos por él, que puedan generar la crítica ciudadana y el rechazo hacia su gestión.

Frente a la censura, la represión o la intimidación, que propician el silencio informativo, surge la opción de usar la ironía, la sátira y el humor, como una forma creativa y disruptiva para la crítica y la denuncia. Tal es el caso de El Chigüire Bipolar, portal venezolano nacido en 2008, dedicado a la sátira, a partir de hechos informativos, vinculados con ámbitos como la política, el deporte y el entretenimiento.

Sus contenidos se inscriben dentro de lo que se conoce como humorismo, sobre el que la docente e investigadora de la comunicación Olga Dragnic, en su Diccionario de Comunicación Social (2010), señala que: “como manifestación del humor, recurre al enfoque burlón, satírico, irónico y mordaz para provocar determinadas reacciones” (p.130).

Dragnic explica que el texto humorístico en el periodismo puede asumir diferentes formas, como el humor rimado, la crónica y la sátira humorísticas, siendo esta última una de las que usa con frecuencia El Chigüire Bipolar.

Añade Dragnic que: “La importancia de este tipo de trabajos en la prensa y demás medios masivos permite hablar del “periodismo humorístico” como una especialidad, cuya presencia o ausencia en los medios revela los altibajos políticos de un país: florece en épocas de libertad de expresión, se aminora o desaparece bajo los regímenes totalitarios” (Dragnic, 2010, p.130).

Las publicaciones El Morrocoy Azul (1941-1948) y El Camaleón (1989- 2003), son algunos ejemplos del periodismo humorístico impreso en Venezuela. El Chigüire Bipolar viene a marcar una impronta para este género en el país, por cuanto nace y se desarrolla en el ámbito digital y, a diferencia de experiencias previas, aparece en un contexto de severas restricciones al ejercicio de las libertades informativas, derivadas de acciones legales y administrativas, intimidación, violencia contra medios y periodistas y presiones económicas, que han ocasionado el cierre de medios de comunicación, la autocensura y el desarrollo de un marco normativo que criminaliza el ejercicio de la libertad de expresión.

El humorismo, en el ámbito político es considerado una forma de resistencia, que permite criticar, con ingenio, al poder político autoritario.

Haciendo uso de estos recursos, El Chigüire Bipolar, ha resistido y permanecido, en medio de un contexto de recurrentes presiones, acciones intimidatorias y bloqueos a sitios en internet considerados críticos por el gobierno de Nicolás Maduro.

El 4 de febrero de 2011, al conmemorarse 19 años del intento de golpe de Estado contra Carlos Andrés Pérez, liderado por Hugo Chávez, El Chigüire Bipolar publicó una nota titulada “Chávez es la salvación de Venezuela” Dice (sic) oposición de 1992, acompañada por una supuesta portada del diario El Nacional, con fecha 5 de febrero de 2002, en el que dirigentes políticos y periodistas, que actualmente son opositores, habrían expresado, en ese entonces, su apoyo a Hugo Chávez.

“Llegó a nuestra sala de redacción la portada del nacional (sic) del 5 de febrero de 1992, en la que la oposición apoya «hasta la muerte» el Golpe de Estado. A continuación, la portada en detalle”, dice la nota de El Chigüire Bipolar, que va seguido de la foto de la falsa portada.

Aunque el texto pudo sugerir que se trataba de la verdadera portada que presentó en esa fecha el diario El Nacional, varios elementos constituían indicios inequívocos de que no lo era. El primero es que El Chigüire Bipolar, partiendo de su naturaleza de medio humorístico, sustenta todos sus contenidos en recursos como la parodia, la sátira y la ironía. De hecho, en su página principal se aprecia el lema que identifica el portal, en el que reafirman que sus noticias no corresponden con hechos veraces: “Noticias parciales y sin veracidad a manos de un roedor con peos psicológicos”, se puede leer textualmente en la nota que acompaña el nombre del medio.

En segundo lugar, el texto que acompaña la nota se presenta con errores ortográficos y de redacción que no corresponden con el adecuado y obligatorio uso del lenguaje que debe caracterizar a un medio informativo. Un ejemplo es el uso de la contracción “del” y de la minúscula en la palabra “nacional” (“del nacional”), en lugar de escribir de forma correcta el nombre de la publicación periódica “El Nacional”.

Por otro lado, la foto publicada por El Chigüire Bipolar, no muestra los siguientes datos de identificación que lleva toda publicación periódica en la primera página: depósito legal, número de la edición y año de la publicación. En el lugar deberían ir esos datos se ven caracteres borrosos, que no se pueden distinguir.

Luego de esta publicación, el periodista Roberto Malaver, en un programa de la televisora estatal Venezolana de Televisión (VTV), que se transmite a nivel nacional, mostró la falsa portada, aunque advirtió “yo no he verificado si esa es la primera página de El Nacional, yo no he verificado, esto puede ser un montaje, mosca… yo no he verificado si esto es cierto”.

El 28 de junio de 2013, el entonces gobernador del estado Miranda y dirigente opositor, Henrique Capriles, denunció la utilización de la falsa portada del diario El Nacional en un libro de historia contemporánea de Venezuela.

“En este libro, que hicieron mal, trabajaron 26 personas, se imprimieron 400.000 ejemplares y está firmado por la ministra. Con portada falsa de El Chigüire Bipolar de El Nacional. Si no hay periodismo libre, si no hay periodismo de investigación que dirá el libro de historia mañana”, señaló Capriles de acuerdo a una nota periodística publicada en el diario El Nacional y replicada por el portal informativo La Patilla.

El 4 de febrero de 2015, el moderador del programa Cantar de gallo, de VTV, Héctor Canorea, presentó como verdadera la portada falsa del diario El Nacional del 5 de febrero de 1992 realizada por El Chigüire Bipolar.

La falsa portada ha circulado en los últimos años por redes sociales y servicio de mensajería móviles, como WhatsApp, generando matrices de opinión muy críticas, hacia los dirigentes políticos opositores y periodistas que son citados en la misma.

Si bien El Chigüire Bipolar, haciendo uso de su ejercicio a la libre expresión y empleando la sátira como un recurso, publicó una falsa portada de El Nacional, el impacto y la réplica que la misma tuvo a través de un medio informativo, de cobertura nacional, como VTV, y su divulgación a través de redes sociales y servicios de mensajería, sin citar el origen de la misma, generaron que cientos de personas que desconocían la portada original, la tomaran como cierta y la siguieran difundiendo.

Pero, ¿se trató de un error involuntario de parte de VTV y de otros medios que replicaron la falsa portada? ¿Por qué se dejó de lado el principio de corroboración, contrastación y verificación que son fundamentales en el ejercicio del periodismo? ¿Por qué en los espacios de VTV donde se difundió la falsa portada se resaltaron las supuestas declaraciones de dirigentes políticos opositores y periodistas, en apoyo al intento de golpe liderado por Hugo Chávez? ¿Por qué al presentar la página Roberto Malaver señala “esto me llegó a mí”, sin afirmar con certeza que se trataba de una página de El Nacional?

Más allá de la verdad

Según el portal Digital Information World, en un informe correspondiente al año 2018, cada 60 segundos, en el mundo se realizaron 3,7 millones de búsquedas en Google, se vieron 4,3 millones de videos de Youtube, se enviaron 187 millones de emails, se mandaron 38 millones de mensajes por la aplicación WhatsApp y se publicaron 481.000 tuits.

Esta vorágine de información puede saturar a los receptores e impedir que puedan filtrar y priorizar, de forma fluida, lo que sea de su interés.

En el caso venezolano, a este contexto hay que sumarle la creciente censura a los medios masivos de comunicación, con líneas editoriales críticas hacia el poder político. Esto reduce las opciones de acceso a información de forma libre y plural e incide en que la búsqueda de información noticiosa se traslade al ámbito virtual.

Este panorama abre la posibilidad de que quienes tienen acceso a los medios informativos el sector estatal, que en general no padecen de presiones y censura, divulguen e impongan, de forma unilateral, contenidos que favorecen sus propias ideologías.

Los ciudadanos quedan expuestos a una situación en la que ideologías, creencias o prejuicios adquieren el protagonismo, a la hora de compartir una información, dejando en segundo plano la importancia de que la misma sea verificada, dando paso a la posverdad, la cual es definida por el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (2019) como una: “Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”. 

Partiendo de este concepto, en el caso analizado se observa cómo en las dos ocasiones en la que se divulgó la falsa portada del diario El Nacional, en el canal estatal VTV, prevaleció el interés de divulgar un contenido, acompañado de juicios y opiniones sobre la preferencia política de los actores políticos citados, dejando de lado la aplicación de los principios básicos del periodismo (corroboración, contrastación).

Lo que pretendían ser espacios informativos, que tenían como fuente la portada de un diario, se convirtieron en espacio donde prevaleció la desinformación y la propaganda.

Al ser VTV un medio periodístico la corroboración previa de la información que se difundiría era obligatoria. De igual forma, era imprescindible que se aplicaran criterios de rigurosidad metodológica y validación de la información en el proceso de producción del texto escolar, en el que fue incluida la falsa portada.

La Declaración Conjunta sobre Libertad de Expresión y «Noticias Falsas», Desinformación y Propaganda, del Relator Especial de las Naciones Unidas (ONU) para la Libertad de Opinión y de Expresión, la Representante para la Libertad de los Medios de Comunicación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), el Relator Especial de la OEA para la Libertad de Expresión y la Relatora Especial sobre Libertad de Expresión y Acceso a la Información de la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (CADHP), estableció como un estándar, que: “Los actores estatales no deberían efectuar, avalar, fomentar ni difundir de otro modo declaraciones que saben o deberían saber razonablemente que son falsas (desinformación) o que muestran un menosprecio manifiesto por la información verificable (propaganda)”. Este estándar aplica en el caso de contenidos difundidos por o VTV, que pertenece al sistema de medios masivos del Estado y que como tal tiene la responsabilidad de respetar y garantizar el ejercicio de los derechos comunicacionales.

Aunque la declaración fue emitida en fecha posterior a la divulgación de la falsa porta de El Nacional en programa de VTV, da pistar importantes para analizar casos similares.

De igual forma, la réplica de esta falsa información en redes sociales y servicios de mensajería puede dar cuenta de la intencionalidad de descalificar o exponer al escarnio público a los actores políticos o periodistas señalados en la misma, insinuando supuestas incoherencias en relación con sus opciones políticas.

El caso muestra también, la falta de herramientas por parte de las audiencias, para abordar con una mirada crítica, creativa, reflexiva y autónoma los contenidos que reciben, que les permita analizarlos y corroborar su certeza, antes de compartirlos o tomar decisiones sobre la base de los mismos.

Acciones e iniciativas frente a la desinformación

Desde la Unesco se está haciendo un importante esfuerzo para atender las necesidades formativas de los ciudadanos que permitan optimizar las interacciones con medios de comunicación masiva o canales digitales. Entre el 21 y el 24 de octubre se celebró la Semana Mundial de Alfabetización Mediática e Informacional 2019 (Semana AMI 2019), una campaña mundial propuesta por el organismo, para promover la necesidad de formación mediática para la ciudadanía.

En el caso venezolano, la semana AMI se celebró con un conjunto de actividades formativas y divulgativas, realizadas entre el 28 de octubre y el 1° de noviembre de 2019, en la Universidad Central de Venezuela, promovidas por el Instituto de Investigaciones de la Comunicación (ININCO).

La UCV también cuenta con un espacio formativo de postgrado, la Especialización en Educación para el Uso Creativo de la Televisión, en el que docentes, comunicadores y profesionales de otras áreas son formados con herramientas teóricas y metodológicas de educación para los medios y alfabetización mediática.

Iniciativas como el Observatorio Venezolano de Fake News, resultan relevantes como espacios de documentación y formación, para tener audiencias más atentas y prevenidas frente a la proliferación de falsas noticias.

Sigue siendo una deuda del estado venezolano, la adopción de política públicas para promover la alfabetización mediática, en los programas de educación formal, como lo establecen el artículo 69 de la Ley Orgánica para la Protección al Niño, Niña y Adolescente y el artículo 9 de la Ley Orgánica de Educación.

Fuentes consultadas:

Digital Information World (2018). This Is What Happens In an Internet Minute in 2018. En: https://www.digitalinformationworld.com/2018/05/infographic-internet-minute-2018.html. Consulta: 1 de noviembre de 2019.

Dragnic, Olga (2010). Diccionario de Comunicación Social. Editorial Panapo. Caracas.

El Chiguire Bipolar (2011). “Chávez es la salvación de Venezuela” Dice oposición de 1992. En: http://www.elchiguirebipolar.net/04-02-2011/%E2%80%9Cchavez-es-la-salvacion-de-venezuela%E2%80%9D-dice-oposicion-de-1992/. Consulta: 1 de noviembre de 2019.

El Chiguire Bipolar (2011). PortadaChiguire. En: https://www.youtube.com/watch?v=1DntPqBsWRg&feature=youtu.be. Consulta: 3 de noviembre de 2019.

La Patilla (2013). INSÓLITO: Gobierno publica satírica portada del Chigüire Bipolar en libro de historia de Venezuela. En: https://www.lapatilla.com/2013/06/28/insolito-gobierno-publica-satirica-portada-del-chiguire-bipolar-en-libro-de-historia-de-venezuela/. Consulta: 8 de noviembre de 2019.

Noticiero Digtal (2015). VTV presenta como verdadera portada falsa de El Nacional del 5F92. En: http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:O-MpNhEKY2IJ:www.noticierodigital.com/2015/02/vtv-presenta-como-verdadera-portada-falsa-de-el-nacional-del-4f92/+&cd=1&hl=es-419&ct=clnk&gl=ve. Consulta: 8 de noviembre de 2019.

Organización de Estados Americanos (2017). Declaración Conjunta sobre Libertad de Expresión y «Noticias Falsas», Desinformación y Propaganda. En: http://www.oas.org/es/cidh/expresion/showarticle.asp?artID=1056&lID=2. Consulta: 6 de noviembre de 2019.

Real Academia Española (2019). Diccionario de la Lengua Española. En: https://dle.rae.es/posverdad. Consulta: 1 de noviembre de 2019.

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